Ignorancia

Julián se encuentra en el sofá, inmóvil, ante la televisión. Su hija acaba de llegar a casa. Parece triste y decepcionada.
-Hola, cariño -saluda el padre-. ¿Qué tal hoy el colegio? 
-Estoy harta... 
-¿Harta?
-Harta de memorizar ciencias que después olvidaré y cuyo uso jamás aplicaré. Hoy me he dado cuenta de que todo lo que he aprendido en esta vida, es la misma vida la que me ha instruido en su saber. Siento como si mi educación sólo fuese producto de unos intereses que lejos están de mi formación. Veo las noticias y nada cambia: discriminación, jactancia e indiferencia en cualquier esquina. Sí, sé que Cánovas murió en 1897. Pero aún no me han enseñado a respetar la vida, a vencer el miedo y la ira. ¿Qué seré el día de mañana? Un ser manipulable, puesto que todo sin criterio se subraya. No hay cabida para el pensamiento entre página y página. Los soñadores duermen y enloquecen debido a un mundo en el que la creatividad se deja vencer ante el despotismo de unos líderes cuyas medidas no solucionan, sino entorpecen. Me faltan valores, me faltan razones para seguir adelante y dar valor a lo que quiero y ansío, porque ahora ni siquiera sé lo que quiero. Me llenan la cabeza de datos, pero sigo sin entender su porqué. Tengo libros, lápices y ordenadores a mi mando, pero la crueldad aún nos ensombrece y todavía nadie me ha dado un instrumento con el que no me deje rebajar a la guerra de soberbias en la que todos pierden.   
-¿Pero todo eso entra en el examen? -inquirió Julián.
-No.
-Entonces déjate de tonterías y ve a memorizar.
Y el padre se recostó de nuevo en el sofá para ver Sálvame un rato más.

Marta Lallana

Nacida en San Sebastián, 1993. Autora de El Heredero de la Soledad, Saga Sariam y Vendo Vida, y fotógrafa profesional. Amante del anime, los juegos, el cine y de los animales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario