Reseña | Te3n

Estamos acostumbrados a limitar el cine indio a músicales llenos de baile. Mucho baile e historias que, sencillamente, entretetienen. Pero no mucho más. Desde el otro lado del mundo, a veces nos cuesta encontrar películas con esa profundidad que quizá sólo oriente es capaz de tratar con maestría.


CÓMO LA ENCONTRÉ

Se nos estaban acabando todos los programas de cocina que usábamos para ver mientras comíamos, así que, finalmente, decidimos usar películas para ese momento del día. Busqué en Google "películas 2017" (de esa forma te aparece una lista de películas), y después iba descendiendo de año a medida que veía todas las portadas y no me llamaba ninguna (tampoco su sinopsis, por supuesto). La mayoría, claro está, con procedencia estadounidense, que son las que más posición tienen en ese buscador. 

Indagué en más páginas, más allá de Google (no estaba consiguiendo nada), y de pronto apareció Te3n. Su imagen destacó entre las portadas de estreno del 2016. Un anciano conduciendo una motocicleta me resultó enternecedor, así que fui a leer la sinopsis. Recuerdo que pensé "uff, tiene pinta de dramón de principio a fin". En ese momento no me apetecía ese género, pero le acabé dando una oportunidad dado que estaba por encima (en cuanto a mi interés por verla) de todas las películas que había ojeado. 

PRIMERAS IMPRESIONES

La calidad cinematográfica no tenía nada que envidiar a una película realizada por los productores más ricos de EEUU. Me refiero, sobre todo, a su fotografía. Amena, natural y para nada saturada. Con encuadres alargados y precisos, como es habitual en el cine.


Lo cierto es que el abuelo, como digno protagonista, acapara toda la atención. Una actuación sublime, que transmite y llega, y un personaje que cuenta su historia con todo realismo. Yo, al menos, era capaz de comprender cada palabra y acto de este hombre, nada me pareció sobreactuado ni fuera de lugar. Es imposible no conectar y emocionarte, meterte dentro de la historia, queriendo con intensidad que se cumpla ese mismo cometido: encontrar al secuestrador y asesino de su pequeña nieta de 8 años. Incluso después de haber pasado ya tantos años, casi una década, desde lo ocurrido. 

La abuela, en cambio, es la otra cara de esta triste tragedia. Representa "el otro tipo de reacción" que podría tener una persona tras un suceso traumático como la pérdida violenta de un ser querido: necesidad de olvido. Aparece en las escenas justas y necesarias, para dar esa visión distinta, totalmente humana y también comprensible. No obstante, he agradecido que no apareciera más, porque, como ya he dicho antes, lo que más deseaba saber era cómo procedía el abuelo y su búsqueda incansable por la justicia.


Y, por supuesto, este personaje es también clave en la película: el cura que aparece detrás del anciano en la portada. Con sólo mencionar que se hizo cura tras fallar como policía en el caso de la niña secuestrada y asesinada, ya os podréis imaginar cómo sucederá a lo largo de las escenas. 

SINOPSIS

Vamos con la sinopsis:

John Biswas, es un abuelo de 70 años quien visita con regularidad la estación de policía esperanzado en encontrar al secuestrador y asesino de su nieta Angela que murió hace 8 años atrás. Sin embargo, la nueva inspectora del caso Sarita Sarkar, no tiene idea alguna sobre el caso. John, también se reúne regularmente con el Padre Martin, quien una vez fue el policía a cargo del secuestro de Angela, a quien la culpa tras su fallida búsqueda lo lleva al camino del sacerdocio. Ahora 8 años después John, Martin y Sarita, comienzan una nueva búsqueda de respuestas para dar con el paradero de un nuevo niño secuestrado, quien desapareció en las mismas circunstancias que Angela.

OPINIÓN

Seamos directos. No puedo decir mucho sobre esta película, no porque no me haya gustado, sino por todo lo contrario. Es mucho más que la breve historia que trata la sinopsis y que os habréis podido imaginar en vuestra mente, y por eso mismo llega a sorprender con destreza. Es de esas películas que dan un giro y te dejan con la boca abierta, que hay que ver y emocionarse, y no dejar que te la cuenten otros. Totalmente recomendada, una de esas joyas que no piensas encontrar fácilmente. Y, por supuesto, no es "un dramón de principio a fin". De hecho, no la percibí como un dramón, sino como una de esas historias que consiguen que te quedes pegado a la pantalla. No transcurre ni de forma larga ni breve, las escenas se muestran en su justa medida, informan lo que tienen que informar con elegancia y no alargan más. Te muestran el caso y te dejan que pienses un poco, que le des mil vueltas, gracias a un orden de sucesos que no podría haber estado mejor presentado. Todo en su momento, con su información justa, para hilar una película excelente.

Marta Lallana

Nacida en San Sebastián, 1993. Autora de El Heredero de la Soledad, Saga Sariam y Vendo Vida, y fotógrafa profesional. Amante del anime, los juegos, el cine y de los animales.

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